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El Blog del Psicólogo Carlos Moreno en Monclova Coahuila México

Homenaje a Jean Paul Sartre 2

Homenaje a Jean Paul Sartre 2

Un par de años después Sartre abandona la labor académica y funda, con Simone de Beauvoir, la pareja sentimental de toda su vida, la revista política y literaria "Les temps modernes" (Los tiempos modernos), de la que fue editor en jefe.

Después de 1947 fue considerado como un socialista independiente y la mayor parte de sus escritos producidos en la década de los años 50 destacan cuestiones políticas, incluidas sus denuncias sobre la actitud represora y violenta del ejército francés en Argelia.

Las obras filosóficas de Sartre, que crean una visión única llamada existencialismo, conjugan la fenomenología del filósofo Edmund Husserl, la metafísica de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Martin Heidegger y la teoría social de Karl Marx, todos alemanes.

Esta amalgama, que relaciona la teoría filosófica con la vida, la literatura, la psicología y la acción política, despertó el interés de la población e hizo del existencialismo un movimiento mundial.

En su teoría del psicoanálisis existencial señalaba que era ineludible la responsabilidad de todos los individuos a adoptar sus propias decisiones.

Sartre puso de manifiesto en obras de teatro y novelas su creencia de que la libertad y la aceptación de la responsabilidad personal son los valores principales de la vida y que los individuos deben confiar en sus poderes creativos más que en la autoridad social o religiosa.

La última obra filosófica del autor francés fue "Crítica de la razón dialéctica" (1960), en la que trasladó el énfasis puesto en la libertad existencialista y la subjetividad, al determinismo social marxista.

Escribió también las novelas "La Náusea" (1938) y la serie narrativa inacabada "Los caminos de la libertad", que comprenden "La edad de la razón" (1945), "El aplazamiento" (1945) y "La muerte en el alma" (1949).

Asimismo redactó su autobiografía "Las palabras" (1964), y una biografía del autor francés Gustave Flaubert, "El idiota de la familia", que comprende tres volúmenes (1971-1972), entre otros.

Jean Paul Sartre murió en su ciudad natal, el 15 de abril de 1980.

Algo sobre Mario Benedetti

Algo sobre Mario Benedetti

Marcin KazmierczakPreparar para imprimir Enviar por correo

’Vivir adrede’, de Mario Benedetti

Fragmentos de prosa poética sapiencial; con casi 90 años el uruguayo piensa la muerte desde una soledad similar a Sábato o Camus.

Mario Benedetti es, sin duda alguna, el escritor uruguayo más conocido y reconocido mundialmente, así como uno de los nombres más destacados de la literatura hispanoamericana del s. XX.

 

El presente volumen, completado en el año 2007, está compuesto por tres partes formalmente independientes, aunque fuertemente vinculadas por la unidad del discurso.

 

La primera de ellas, titulada “Vivir” incluye un conjunto de textos breves, en la mayoría de los casos en torno a una página, dedicados a reflexionar sobre diversos temas. Aunque estos textos están escritos en prosa, difícilmente podrían ser considerados como narrativa; en cambio, por la acumulación de recursos poéticos y por el carácter reflexivo, quizá podríamos describirlos como microtextos de prosa poética sapiencial.

 

Lo mismo sucede en la segunda parte titulada “Adrede”, donde siguen abordándose los temas que preocupan al escritor, como el sentido de la vida, la proximidad de la muerte, el amor, la amistad, así como las cuestiones políticas y sociales, como la guerra (con alusiones claras a la guerra de Irak), la injusticia, el fanatismo, etc.

 

En la última parte, bajo el título de Cachivaches, observamos un cambio formal, consistente en una todavía mayor condensación de la expresión, que se realiza con el uso de la forma literaria más concisa que es el aforismo, donde, no obstante, se sigue básicamente con la misma temática que en las dos primeras partes.

 

Merece la pena evocar, por ejemplo, uno de los microtextos procedentes de la primera parte, titulado “Sobre sencillez”, en el que la voz reflexiva (recurriremos a este concepto, puesto que ni el del narrador, ni el del yo lírico parece del todo adecuado dentro del marco de esta particular forma literaria) pronuncia el elogio de la poesía sencilla e ironiza con agudeza acerca de aquellos escritores y críticos que consideran como señal de calidad de la obra literaria su característica de ser incomprensible.

 

Es así que podemos leer:

 

“Hay críticos (…) que son propensos a elogiar solamente a aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos” (p. 19).

Más adelante, extrapola el elogio de la sencillez literaria al ámbito de una reflexión de carácter general:

 

“En la sencillez, los hombres y mujeres se amparan, se comprenden, se alivian. En la complejidad, en cambio, se ven con desconfianza y con rencores. Cómo no tener en cuenta que la muerte es la cumbre de la sencillez” (p. 19).

Al margen de la alabanza de diversas virtudes o actitudes, como la mencionada sencillez, optimismo (p. 13), alegría (p. 54), etc., se desarrolla la reflexión acerca de la muerte y del sentido de la existencia, de la cual traslucen claramente la amargura y el pesimismo de alguien que, a pesar de su admirable capacidad de apreciar y expresar los granitos de belleza esparcidos por el universo humano, descree en el sentido de la vida terrenal y rechaza la trascendencia, debido a lo cual se ve condenado a la más profunda soledad existencial durante su vida y a la nada tras el final de la misma.

 

Este cuestionamiento de la muerte y de la eternidad está presente en varios textos, siendo quizás el más representativo el que lleva por título El acabose. Ya en la primera afirmación vemos al mismo tiempo la refutación de la trascendencia y la visión radicalmente negativa de la existencia inmanente:

 

“Después del acabose, ¿qué vendrá? El supremo brillará por su ausencia. No habrá purgatorio ni paraíso; tampoco infierno, porque ése está en la tierra que pisamos.” (p. 79)

Esta visión de la vida humana como algo infernal, junto con la convicción de que no hay nada más “después”, parece guardar una clara analogía con la angustiosa soledad presente en la visión de los existencialistas, como Camus, Sartre, Sábato.

 

En la continuación de esta reflexión, sin embargo, se percibe el anhelo de la perduración en el tiempo por parte del yo reflexivo. Pero el lado racional del mismo se confiesa inerme frente a lo que percibe como una absoluta imposibilidad de dar respuestas certeras referentes al Más Allá:

 

“¿Habrá memoria o todo será un hueco sin sentido? ¿Qué quedará del vitalicio amor, de las penas que no cicatrizaron? ¿Encontraremos a los desaparecidos? ¿Móviles, inertes o fantasmas?” (p. 79)

En estas preguntas y en las que siguen —y que no por casualidad ocupan especialmente al autor a sus casi noventa años— parece manifestarse un claro deseo de la trascendencia, acaso connatural a todo ser humano y presente en todas las culturas desde las épocas más remotas.

 

Pero al final, el racionalismo moderno se sobrepone y le lleva a expresar en la última frase una conclusión escéptica y nihilista:

 

“Después del acabose ¿qué puede preocuparnos si todo será nada?” (p. 79).

Otra reflexión en la que resuenan los tonos graves del escepticismo, que de alguna manera remiten al motivo del memento mori medieval o al tempus fugit barroco e incluso al recurrente motivo de la vanitas procedente del libro bíblico de Cohélet es el titulado “Ser nadie”. En este texto la voz reflexiva pronuncia el siguiente cuestionamiento:

 

“De la nada a la nada pasa la historia efímera, esa imitación del algo que se llama vida, un lapso en el que amamos, respiramos, creemos, descreemos, repartimos semillas en los surcos que esperan y asumimos proyectos a largo o a larguísimo plazo” (p. 83).

 

Acaso, tal como ya se ha adelantado más arriba, en esta visión de la vida como una repetición tediosa y accidental de acciones o actitudes no ordenadas a ningún fin último y perdurable, podríamos entrever la analogía con el existencialismo.

 

Fácilmente surge la asociación con algunos textos existencialistas de referencia, como por ejemplo El túnel de Sábato, donde leemos:

 

“En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil” (E. Sábato: El túnel).

 

Observemos que, además, en la conclusión de este microtexto parece manifestarse otra analogía existencialista, a saber la visión ética de esta corriente que propugna el valor de una vida digna y acorde con la conciencia aún teniendo la convicción de que no habrá ningún “premio eterno”. Es así que podemos leer en la última frase de la reflexión:

 

 “Cuando llegue el momento de ser nadie, es mejor disiparse con la conciencia sepulcral tranquila” (p. 83).

No cabe la menor duda, de que, tanto los cuestionamientos de carácter existencial, cuyos ejemplos acabamos de evocar, como los que giran entorno de una crítica social vinculada con la actualidad de la aldea humana globalizada, constituyen un punto de partida interesante para la reflexión propia del lector.

 

Ojalá éste último, sin dejar de reconocer la lucidez y la sagacidad de las denuncias de Mario Benedetti, sea capaz de emprender la búsqueda intelectual de los caminos que lleven a una posible superación de las injusticias y distorsiones en la dimensión social planteada en los textos y de ese cierto escepticismo metafísico que subyace a las reflexiones acerca del sentido y la finalidad de la existencia.

 

Vivir adrede

Mario Benedetti

Alfaguara

Madrid, 2008

145 páginas

Texto sobre el día del libro

Texto sobre el día del libro

Mando un Texto buenísimo de un periódico Catalán

chéquenlo

me llegó a entusiasmar

y eso es bueno, ya que a estas alturas que algo le entusiasme a uno ya es existencialismo puro.

Las palabras de los otros
MARÍA BENGOA
No hace mucho declaraba el escritor César Aira: «No tengo tiempo para trabajar por lo mucho que me queda por leer». Y el director de la excelente librería madrileña Fuentetaja decía: «Hasta que no leo el periódico no se me serena el día». Se refería a esa lectura de prensa sobre papel, con matices e interpretación, a la que Umberto Eco llama «la oración de la mañana del hombre moderno», al parecer abocado hacia un nuevo ateísmo. A medias entre la boutade y el titular, reconocí en ambos a lectores de raza de un club secreto al que me gustaría pertenecer.
He observado que, con el tiempo, atesoro los buenos libros con la misma avaricia que otros acumulan billetes de banco. Novelas que me ayuden a pasar una tarde que nada prometía, poemarios que mecen y estremecen. Palabras de los otros con capacidad para abrir ventanas en las habitaciones cerradas de mi mundo interior y tapizar aristas en momentos de melancolía. Qué placer no haber descubierto aún a Saul Bellow, John Coetzee, Iris Murdoch, el Juan de Mairena de Antonio Machado o la Vida del doctor Johnson de Boswell, que nos quede aún todo por leer de esos genios que alimentan de modo tan proteico la parte de lo que somos que no comemos. Es curioso cómo esos seres magníficos, capaces de escribir libros que nunca terminan de decir lo que tenían que decir -clásicos, según Calvino- nos regalan el néctar de la vida al precio risible de un refresco, porque todos están en colecciones de bolsillo.
Pero además otro -quizá un ser querido-, podrá volver a tomar intacto su contenido, tal vez décadas después. Qué contraste con quienes dicen que los libros son caros y prefieren tomarlos prestados (incluso los buenos) o airean el manido «no tengo tiempo para leer» que presenta de inmediato a quienes leemos como seres ociosos y desocupados. Claro que quienes nos sumamos por elección a la cofradía del «desocupado lector», al que habla Cervantes en su prólogo cuando nos escribe el mundo a través de su loco disparatado y lúcido -otro «que se pasaba las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio»-, no respondemos que carecemos de tiempo para conversaciones melifluas o sesiones televisivas de encefalograma plano; aunque, a veces, nos quedemos con las ganas ¿O, tal vez, nuestro día es más largo que el suyo? Leer dos o tres títulos por semana nos parece un plan tan estupendo como ser expertos en Fernando Alonso, los de la moto, saber de personajes de telefilmes o conocer la compleja mística del fútbol.
La magia de la auténtica literatura es ser un camino seguro hacia el aprendizaje sin oponerse al entretenimiento y el placer. La sintaxis, por ejemplo -que en feliz expresión de Paul Valery es una facultad del alma-, se educa bastante leyendo. Y un buen título de divulgación científica despeja nuestra mente y contrarresta sus limitaciones hasta el punto de hacernos parecer más inteligentes de lo que somos. Quizá la mayor dificultad esté en encontrar los buenos libros, los mejores, en la cacofonía mediática que a veces se parece a una burbuja editorial. En cómo sortear los alrededores de la literatura y sus vistosas puestas en escena -que no informan del talento de un escritor- y, al elegir, evitar a los autores ruidosos y buscar a los discretos.
Al desbrozar el ruido editorial son útiles los títulos que deslizan como un valor añadido las afinidades del autor y nos ponen en contacto con nuevos libros. Un clásico es Las palabras, obra maestra de Sartre donde se respira cómo el padre del existencialismo se hizo escritor por la experiencia turbadora de acceder a aquella biblioteca de su abuelo que le llevó a creer que el mundo se sostenía sobre las palabras.
Pero yo he encontrado dos magníficas novedades en este género (creo que podríamos llamarlo así), Los príncipes valientes (Tusquets) novela con gran carga biográfica de Javier Pérez Andujar que cuenta cómo un adolescente de la Transición llega a la literatura por una enciclopedia comprada a plazos en un barrio obrero. Es una joya de honestidad y una hermosísima declaración de amor al libro. Y Una lectora nada común (Anagrama) del inglés Alan Bennet: fábula sobre el poder subversivo de la lectura que cuenta cómo ésta transforma a la reina de Inglaterra y pasa de ser un pasmarote al servicio del protocolo a un ser pensante. El artificio, sostenido con ingenio y reflexión sutil, da lugar a situaciones divertidísimas.
El gran Philip Roth, apuesta literaria segura para el Nobel de los próximos años, dice que las pantallas nos han ganado la batalla. Es posible que el club secreto sea cada día más elitista. Pero frente a la afirmación «leo muchísimo» que delata un inequívoco esfuerzo de algunos, siempre quedarán lectores compulsivos que nunca creen haber leído suficiente. Y mientras algunos se conforman con extraer argumentos de las novelas con el elemental ¿qué pasará después?-cuya argucia de eternidad se atribuye a Scherezade-, ávidos lectores de raza seguirán ansiosos por vaciar de ideas los textos. Y un núcleo duro de devotos irreductibles creerá en la literatura como en una medicina del alma. Quizá estén entre los escépticos que «no creen en Dios pero lo echan de menos», como decía hace poco Julian Barnes, y tratan así de evitar que la invasión de lo prosaico vacíe de sueños la existencia. Pensar en las vidas ajenas. leer en voz alta para otros, que nos lean. Un placer asequible, el vicio sin castigo como lo denominó Valery Larbaud, digno de fomentar con esa costumbre civilizada y elegante de regalar libros.incluso sin comprarlos.
Asistí hace 20 años a unas jornadas literarias que organizó El Correo con la Sociedad El Sitio en Bilbao. Desde la distancia arrobada de una juventud intacta yo admiraba a aquellos escritores que nos visitaron: Javier Marías, Soledad Puértolas, Enrique Vila-Matas, Juan José Millás, Cristina Fernández Cubas, Bernardo Atxaga. nombres extraordinariamente elegidos de la, entonces, nueva narrativa a los que los críticos del periódico pudimos conocer, cenar con ellos. Recuerdo que el autor de la estupenda Obabakoak me habló con tanto entusiasmo de El cuaderno Gris de Josep Pla que me lo compré al día siguiente. Siempre asociaré su nombre a ese título como un regalo. Después quise contagiar mi entusiasmo y se lo dejé a otro crítico y amigo, la mujer de éste se lo prestó a otro amigo tiempo después... el libro se esfumó. Muchas veces, al leer mi nuevo ejemplar de Plá, me he preguntado dónde estará aquel cuaderno gris que, sin duda, era para otros y nunca nadie me devolvió. Después he sabido -no sé dónde lo leí- que los libros, sobre todo los buenos, tienen su orgullo: si se prestan, no vuelven. Sí, mejor regalarlos.

Seminario de Tesis Generación 2004 – 2008 UMC Psicología

Seminario de Tesis Generación 2004 – 2008 UMC Psicología

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Los alumnos de octavo semestre de la carrera de Psicología de la Universidad Metropolitanana de Coahuila Campus Monclova estuvieron muy contentos y entusiasmados en el Seminario de Tesis impartido por los catedráticos  Lidieth Contreras y Héctor de la Peña, se les informó los pasos a seguir para llevar a cabo una Tesis como opción a titulación. Con la participación de este Seminario de Titulación los alumnos despejaron dudas y aclararon la logística a seguir en este paso que van a dar los ya próximos a titularse. La Maestra Santos Guerrero también estuvo presente como parte del equipo de Titulación.

En hora buena y les deseamos lo mejor en estos últimos momentos como estudiantes de la Universidad, y ahora como Ex-A-UMC estaremos en contacto para los eventos que vendrán, el próximo será el “Primer Congreso Interuniversitario de Psicología y Psicoterapia” organizado por la UMC Campus Monclova en donde la Generación 2004 -2008  serán  nuestros invitados de Honor.

Saludos

23 de Abril Día Internacional del Libro

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Fue el 23 de abril de 2008, el día en que la UMC Campus Monclova tuvo entre sus pasillos nada más ni nada menos que a grnades escritores y lectores juntos por vez priemra para festejar el día del libro, dicen que ese día lo escogieron pór la coincidencia de la muerte de Garcilaso de la Vega, William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, algunos desconfían, pero cualquier escusa es buena para reunir a gente amante del libro, ellos son: Claudia Berrueto, María Luisa Iglesisas, José Chapa, todos ellos convocados por la poeta catedrática de esta Casa de estudios, Adriana Meza, fue un día de fiesta en donde las letras tuvieron su papel protagónico,  eventos como estos engrandecen a la Universidad Metropolitanana de Coahuila y elevan la calidad de estudios que se imparten, ya que también se tuvo una charla para los Catedráticos del área de Psicología y Comunicación impartida por la escritora Claudia Berrueto.

Todo fue un éxito, y ya todo está listo para festejar el día del psicólogo en México, este 20 de mayo, realizando un Congreso para el 30 y 31 de mayo.

Más informes al correo psicometro@hotmail.com

Texto sobre Psicoterapia

Texto sobre Psicoterapia

  Saludos.

Ahora les comparto un texto sobre Psicoterapia escrito por Bárbara Pérez, de Monterrey. 

Psicoterapia, para qué sirve

 Por: Bárbara C. Pérez García, Miércoles, 23 de Abril de 2008 

 

Todo el mundo quisiera resolver sus problemas con una varita mágica, olvidando que la solución muchas veces se encuentra en nosotros mismos.

Un psicoterapeuta puede ayudarnos a ver lo que está oculto por telerañas de miedo que construimos desde nuestra niñez.

El camino de la psicoterapia, también conocida como terapia emocional, pretende desbloquear aquellas experiencias ocultas en el inconsciente que generalmente afectan a un individuo desde la niñez.

Algunos acontecimientos provocan que un niño (generalmente el más sensible o inteligente de una familia) se proteja con una especie de caparazón para no ver o registrar algo que le afecta directamente, como las peleas entre sus padres, la tristeza de sus abuelos o el resentimiento por pensar que quieren más a alguno de sus hermanos

Claro está que sería todo mucho más fácil si supiéramos de antemano qué ocasionó nuestra tristeza o apatía, por qué somos demasiado groseros con mamá o la razón por la que retamos a nuestros padres o maestros.

Pero la terapia no se ocupa del "por qué" sino del "para qué", lo que se ejemplifica claramente cuando vemos que un niño hace berrinches para obtener la atención de mamá.

Si lo consigue una vez lo hará con mayor frecuencia. Todo esto, por supuesto, es a nivel inconsciente.

Todas las corrientes terapéuticas coinciden en señalar que la base para que una persona supere sus problemas se encuentra en el vínculo que se forma entre terapeuta y afectado, es decir, la relación significativa.

Así, el paciente depositará en el profesional sus frustraciones, miedos, enojos y alegrías en la medida que se establezca una confianza profunda y duradera.

De esta manera se genera un compromiso, un pacto entre ambos, donde el terapeuta, quien también ha sido paciente, confiará cien por ciento en el aquejado, lo aceptará tal y como es, y lo confrontará con sus experiencias para que vea lo que le cuesta trabajo descubrir por sí mismo.

Ese es el principio del cambio.

Sin embargo, la gente que requiere terapia deberá romper con los prejuicios que todavía existen, los cuales señalan a este método como propio de locos.

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, llama a esta postura "resistencia", es decir, la parte de una persona que está conforme con lo conocido y no quiere cambiar, lo que se complementa con la llamada "transferencia negativa", actitud que hace que el paciente vea en el terapeuta todo aquello que odia o no acepta de sus figuras materna y paterna.

Como puede usted observar, la solución a muchos de nuestros problemas está a la vuelta de la esquina, pero requiere que seamos capaces de entender que el primer paso corre por nuestra cuenta.

Homenaje a Simone de Beauvoir

Homenaje a Simone de Beauvoir

Foto: Simone de Beauvoir en México

Simone de Beauvoir se despidió para siempre de nosotros, se fue un 14 de abril de 1986, seis años después que Sartre. La Universidad Metropolitana de Coahuila Campus Monclova por medio del área de Psicología realizó una Conferencia Magistral sobre Simone de Beauvoir, filósofa existencial, precursora del feminismo moderno, dicha Conferencia estuvo a cargo de la filósofa y poeta Adriana Paola Meza, Catedrática de nuestra Universidad. La Conferencia giró en torno al papel de la mujer en la actualidad, a la luz del legado que nos dejara Simone, los alumnos estuvieron muy atentos a cada palabra que la filósofa egresada de la Universidad Autónoma de Nuevo León tuvo a bien dirigir a un nutrido auditorio, la mayoría de ellos estudiantes de nuestra prestigiosa Casa de Estudios.

Para mayores informes de nuestros eventos puede comunicarse vía internet al correo psicometro@hotmail.com

Homenaje a Jean Paul Sartre

17/04/2008

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Saludos

En esta ocasión tuvimos el honor de contar entre nosotros al filósofo por erudición y sacerdote por vocación, al Padre Jesús Eduardo Neri Frías, dictó una Conferencia Magistral en la Sala de Usos Múltiples de la Universidad Metropolitana de Coahuila. Los asistentes estuvieron muy atentos y participativos escuchando el gran legado que nos dejó Jean Paul Sartre y que Neri Frías se encargó de trasmitirlo ese día 15 de abril de 2008. Jean Paul Sartre, filósofo existencialista murió un 15 de abril de 1980, y el área de Psicología de la UMC Campus Monclova tuvo a bien compartir por medio de un homenaje a sus alumnos la trascendencia de su filosofía, se tocaron puntos básicos como la Angustia, el Ser y la Nada, el Absurdo, el Sinsentido, la existencia precede a la esencia, su relación con Simone de Beauvoir, etc. La Conferencia fue muy amena y los alumnos y público en general quedaron muy satisfechos y convencidos a seguir asistiendo a estos eventos que la Universidad Metropolitana de Coahuila Campus Monclova a través del área de Psicología estará convocando en próximas fechas.

Se les recuerda que para el 30 y 31 de mayo de 2008 se llevará a cabo el Primer Congreso Interuniversitario de Psicología y Psicoterapia” Convoca la UMC Campus Monclova.